De forma general se pueden utilizar dos métodos para reforzar poblaciones debilitadas o reintroducir urogallos en lugares de los que han desaparecido: la traslocación de ejemplares de otras poblaciones o la cría en cautividad. Ambos métodos han sido puestos en práctica con éxito variable, aunque la traslocación se presenta como el método más eficaz de reforzamiento de una población según los autores Klaus (1998) y Seddon (1998). La traslocación precisa de la existencia de núcleos poblacionales que permitan la extracción de ejemplares y su traslado a zonas con ausencia o escasez de ejemplares. En la actualidad no hay ningún núcleo de urogallo cantábrico que permita una extracción de individuos continuada con la finalidad de surtir un programa de reforzamiento de áreas periféricas. Por otra parte, la Estrategia para la Conservación del Urogallo Cantábrico en España establece claramente la necesidad de preservar las características propias del urogallo cantábrico, con lo que se descarta la posibilidad de introducir ejemplares procedentes de poblaciones pirenaicas o de otras zonas de Europa ya que supondría de hecho pérdida de diversidad y singularidad genética de los urogallos cantábricos. En consecuencia, la única alternativa en la actualidad para el reforzamiento o reintroducción de urogallos en la Cordillera Cantábrica es mediante la cría en cautividad. La cría del urogallo es compleja, pero no tiene problemas técnicos importantes y existen numerosas experiencias en las que documentarse y apoyarse técnicamente como son estudios realizados con ejemplares procedentes de cría en cautividad en diversos lugares de Europa, por ejemplo, la reintroducción del Urogallo Pirenaico en Pirineos durante los años 1978-1998 (datos del Programa de conservación ex-situ del Urogallo Cantábrico en España). El principal problema radica fundamentalmente en obtener unos individuos perfectamente adaptados a las nuevas condiciones que impone el medio natural, más hostiles que las existentes en el centro de cría. Este es el aspecto en el que se basa gran parte del posible éxito de nuestra actuación. Con este trabajo se pretende llevar a cabo la reintroducción como método de restitución de la población con actuaciones encaminadas a establecer la población en un lugar que reúna las condiciones ambientales apropiadas y se encuentre dentro del rango histórico de distribución de la especie. Se descarta la posibilidad de realizar un reforzamiento de las poblaciones existentes en zona de cantaderos ya ocupados debido a que los machos de Urogallo cantábrico son muy territoriales. Hay que tener en cuenta que el mayor o menor éxito del proyecto de suelta dependerá de la adopción de medidas específicas para la obtención de aves de calidad, junto con programas de mejora del hábitat y control de predadores. Por tanto, entre otros, la reintroducción de nuevos ejemplares deberá ir acompañada de una gestión activa del territorio para mejorar el hábitat potencial de las mismas que permita establecer vínculos entre las poblaciones orientales y occidentales de la Cordillera Cantábrica, así como de la selección adecuada de los lugares de suelta y realizar un programa de monitoreo de los ejemplares soltados. También, se recomienda la necesidad de una perfecta coordinación de las cinco administraciones que intervienen en su conservación. Antes de llevar a cabo la reintroducción se realizará un estudio de viabilidad que enumere objetivos, procedimientos y responsabilidades. Además, tendremos en cuenta la existencia de un compromiso político y financiero a largo plazo, así como la posibilidad de contar un gran apoyo social y administrativo. En cualquier caso, se seguirán las directrices de la UICN respecto a las reintroducciones de población y han de ir acompañadas de campañas de divulgación y educación.
La traslocación precisa de la existencia de núcleos poblacionales que permitan la extracción de ejemplares y su traslado a zonas con ausencia o escasez de ejemplares. En la actualidad no hay ningún núcleo de urogallo cantábrico que permita una extracción de individuos continuada con la finalidad de surtir un programa de reforzamiento de áreas periféricas. Por otra parte, la Estrategia para la Conservación del Urogallo Cantábrico en España establece claramente la necesidad de preservar las características propias del urogallo cantábrico, con lo que se descarta la posibilidad de introducir ejemplares procedentes de poblaciones pirenaicas o de otras zonas de Europa ya que supondría de hecho pérdida de diversidad y singularidad genética de los urogallos cantábricos.
En consecuencia, la única alternativa en la actualidad para el reforzamiento o reintroducción de urogallos en la Cordillera Cantábrica es mediante la cría en cautividad. La cría del urogallo es compleja, pero no tiene problemas técnicos importantes y existen numerosas experiencias en las que documentarse y apoyarse técnicamente como son estudios realizados con ejemplares procedentes de cría en cautividad en diversos lugares de Europa, por ejemplo, la reintroducción del Urogallo Pirenaico en Pirineos durante los años 1978-1998 (datos del Programa de conservación ex-situ del Urogallo Cantábrico en España). El principal problema radica fundamentalmente en obtener unos individuos perfectamente adaptados a las nuevas condiciones que impone el medio natural, más hostiles que las existentes en el centro de cría. Este es el aspecto en el que se basa gran parte del posible éxito de nuestra actuación.
Con este trabajo se pretende llevar a cabo la reintroducción como método de restitución de la población con actuaciones encaminadas a establecer la población en un lugar que reúna las condiciones ambientales apropiadas y se encuentre dentro del rango histórico de distribución de la especie. Se descarta la posibilidad de realizar un reforzamiento de las poblaciones existentes en zona de cantaderos ya ocupados debido a que los machos de Urogallo cantábrico son muy territoriales.
Hay que tener en cuenta que el mayor o menor éxito del proyecto de suelta dependerá de la adopción de medidas específicas para la obtención de aves de calidad, junto con programas de mejora del hábitat y control de predadores. Por tanto, entre otros, la reintroducción de nuevos ejemplares deberá ir acompañada de una gestión activa del territorio para mejorar el hábitat potencial de las mismas que permita establecer vínculos entre las poblaciones orientales y occidentales de la Cordillera Cantábrica, así como de la selección adecuada de los lugares de suelta y realizar un programa de monitoreo de los ejemplares soltados. También, se recomienda la necesidad de una perfecta coordinación de las cinco administraciones que intervienen en su conservación.
Antes de llevar a cabo la reintroducción se realizará un estudio de viabilidad que enumere objetivos, procedimientos y responsabilidades. Además, tendremos en cuenta la existencia de un compromiso político y financiero a largo plazo, así como la posibilidad de contar un gran apoyo social y administrativo.
En cualquier caso, se seguirán las directrices de la UICN respecto a las reintroducciones de población y han de ir acompañadas de campañas de divulgación y educación.